La Universidad Católica acoge el llamado del Papa Francisco a tomar acción ante la crisis socioambiental y climática que vivimos. En sus encíclicas Laudato si’ y Laudate Deum el Papa enfatiza en que la Tierra es nuestra casa común, “el clima es un bien común, de todos y para todos”, y plantea que “la humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilo de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acentúan”. Así, en julio de 2019, en el contexto de la COP25, la UC se transformó en la primera institución de educación chilena en manifestar su compromiso de incorporar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, declarar la emergencia climática y comprometer carbono neutralidad al año 2038, fecha en que la UC cumple 150 años.
esta forma durante el año 2020 se llevó a cabo un proceso participativo en el cual alrededor de 150 miembros de la comunidad UC, distribuidos en 10 mesas de trabajo, guiadas por el creado Consejo para la Acción Climática UC, desarrollaron diagnósticos y propuestas para tomar acción por el clima y avanzar hacia la meta de carbono neutralidad. Desde entonces, y a la fecha diversas propuestas han comenzado a implementarse, algunas en marcha, y otras serán ejecutadas en los próximos años.
Tener una meta de carbono neutralidad significa lograr que el resultado neto de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que la UC emite, captura y compensa sean iguales a cero. Esto implica que los esfuerzos de la UC deberán estar enfocados en la reducción de emisiones a través de una primera etapa que busque lograr una mayor eficiencia en su operación a través de la implementación de proyectos, y un fuerte impulso en la creación de una conciencia climática y de sustentabilidad que movilice a cada miembro y unidad de la UC hacia hábitos sustentables. Adicionalmente, se promoverá una estrategia que permita aumentar la capacidad de captura de GEI que inevitablemente produce la UC, y compensación de todas las actividades que no pueden ser reducidas de otro modo.
La huella de carbono se define como el conjunto de emisiones de gases de efecto invernadero producidas, directa o indirectamente, por personas, organizaciones, productos, eventos o regiones geográficas, en términos de CO2 equivalentes, y sirve como una útil herramienta de gestión para conocer las conductas o acciones que están contribuyendo a aumentar nuestras emisiones, cómo podemos mejorarlas y realizar un uso más eficiente de los recursos.
La huella de carbono es una estimación de las emisiones de gases de efecto invernadero qué genera una institución en un periodo determinado. Para cuantificar la huella de carbono de cualquier institución se definen 3 Alcances:
oil_barrel
Contempla aquellas emisiones directamente relacionadas con el quehacer de la institución, aspectos como combustión de fuentes fijas y móviles, emisiones fugitivas, entre otros.
electric_bolt
Contempla emisiones indirectas, específicamente aquellas que corresponden a la adquisición, pérdidas por transmisión y distribución de energía eléctrica, y adquisición de vapor, refrigeración, aire comprimido, entre otros.
local_gas_station
Corresponde a emisiones indirectas relacionadas con adquisiciones de bienes y servicios, transporte de terceros, tratamiento y disposición de residuos, entre otros.

Para proyectar las emisiones de la UC desde el año 2020 hasta el año 2038 se definieron como variables explicativas los Alcances 1 y 2, y el desglose del Alcance 3. Estas fueron amplificadas por la población UC anual proyectada y por el factor de emisión del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) para de ese modo obtener las emisiones totales de gases de efecto invernadero (GEI). Adicional a la proyección, la UC definió un presupuesto de carbono, es decir, cantidad de CO2 equivalente máximo que se permitirá emitir como entidad en un intervalo de tiempo.
Durante la última década la UC ha implementado una serie de iniciativas y proyectos que apuntan hacia la acción climática y la sustentabilidad en su gestión, entre su comunidad, en la formación y a través de su investigación. Así es como las mesas de trabajo, conformadas el 2020, elaboraron 138 medidas para la acción climática, que fueron agrupadas en 16 proyectos que representan un aporte a la reducción de emisiones y fueron utilizadas para calcular los potenciales escenarios y brechas de mitigación.
En base al paquete de medidas definidas en la estrategia de acción climática UC, se construyó el escenario de mitigación actual, que corresponde a la reducción proyectada con la implementación de los proyectos presentados en la estrategia.
Este paquete, aporta una reducción acumulada de 41.625 tCO2 eq en el periodo 2020-2038, acortando de 606.678 tCO2 eq a 563.152 tCO2 eq, acercándose más al objetivo, pero manteniendo por delante un gran desafío de reducciones futuras.

Para cumplir el objetivo de carbono neutralidad al año 2038, es fundamental implementar el paquete de medidas cuantificables, esto, a través de los siguientes planes de acción:
Desde el año 2013 la UC cuantifica anualmente sus GEI, y desde el año 2017 en conformidad con la normativa del Ministerio de Medio Ambiente para la medición de emisiones. Por disponibilidad de información para los cálculos de emisiones por actividades de la UC, se ha decidido tomar como año base para el compromiso de carbono neutralidad el año 2018.
La Huella de carbono de la UC para el año 2018 es de 43.219 toneladas de CO2 equivalente.
Al desglosar la medición del año 2018 (Gráfico 1), podemos apreciar que la mayor parte de las emisiones (68,9%) corresponden al Alcance 3 que incluye el traslado diario de la comunidad y los viajes académicos de larga distancia, seguidas por el 27,8% correspondiente al Alcance 2 (energía eléctrica comprada por la UC), mientras que las emisiones generadas directamente por la Universidad (Alcance 1) son considerablemente menores.